Construye fuertes vínculos afectivos con tus hijos

Establecer fuertes vínculos afectivos con nuestros hijos, les ayudará a tener un mejor desarrollo afectivo.

Cuando construimos un vínculo afectivo adecuado, expresamos de manera abierta el afecto que sentimos por la persona, demostrando lo mucho que significa para nosotros, haciéndola sentir querida y aceptada tanto por sus cualidades que nos gustan como las que no nos gustan; esto nos lleva a crear espacios de intimidad, dedicando tiempo de calidad y procurando el bienestar del otro.

Los vínculos afectivos que se crean en los primeros años de vida son esenciales para la construcción de la identidad y el equilibrio emocional de la persona, ayudándola en un futuro a tener seguridad y confianza en sí misma.

Un vínculo afectivo adecuado garantiza relaciones afectivas positivas, estimula la autonomía en el niño y niña y fomenta una visión positiva de sí mismo, del mundo y de los demás.

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¿Cómo hacerlo?
  • Atiende sus necesidades y procura averiguar qué le pasa. Esto requiere que aprendas a observar y conocer a tu hijo, procura mantener una actitud aceptante, de empatía y escucha.
  • Expresa tu amor abiertamente, con gestos, mirada, palabras, besos y abrazos.
  •  Ayúdale a conocer los peligros que pueden existir sin ser alarmista.
  • Dedica tiempo con él al juego, evita dirigir, deja que el niño tome la iniciativa y estimúlalo a hacerlo.
  • Procura hacerle sentir que es un miembro importante de la familia.
  • Acepta sus emociones, incluso cuando se encuentra molesto o enojado. Eso no quiere decir que no lo guíes en cuáles son las adecuadas que podemos tener cuando estamos de mal humor o algo nos molesta.
  • Educar es también hacerle ver que nos importa, establecer límites y normas consistentes, así como congruentes, de acuerdo a su edad; esto le ayuda a sentirse seguro. El niño necesita de nuestra orientación sobre normas de convivencia y cómo respetar los derechos propios y de los demás.
  • Muestra interés por las cosas que le preocupan, no las minimices si desde tu perspectiva no son tan importantes. Una actitud abierta a escuchar y dialogar garantiza que tu hijo tenga la confianza necesaria para pedirte ayuda cuando lo requiera.

 

 

MagdaFotoPor: Magda Amézquita Laguna

Psicóloga – Maestría en Terapia de Pareja

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